miércoles, 8 de mayo de 2024

Hoy renuncié...

Hoy renuncié a verte de nuevo, y digo verte como puedo decir imaginarte... hoy renuncié a insistir un futuro contigo, es decir conmigo, es decir juntos... hoy renuncié a buscarte, a encontrarte, a intentar ser necesario en un futuro incierto... para mí, para ti este futuro no era una probabilidad, ni una certeza, ni nada... hoy renuncié a verte como un posible "algo más", demás que amigos si podremos ser, en ese mismo futuro incierto... hoy renuncié a preguntar ¿cómo estás? con la esperanza de que me devolvieras la misma pregunta, para poder contarte de la incertidumbre del mundo, del paso de los días sin ti, de la enorme seguridad de que estoy bien a pesar de todo... hoy renuncié a mirar tu ventana para saber si todavía existes en este mundo que dibujas con tus dedos... hoy renuncié...

sábado, 27 de enero de 2024

Hoy regreso.

Hoy regreso a escribir, después de tantos silencios.

Hoy regreso, o tal vez nunca me fui, estaba silencioso mirando esto renglones vacío del éter.

Hoy regreso, para decir, pensar, tal vez intuir, unas palabras que  escribo antes de que las olvide, tal vez.

Hoy regreso, para comenzar una carta nueva, una de esas que nadie lee.

Hoy regreso, para intentar despejar esta cabeza loca, que se llena de palabras que no dicen nada, que no hallan la voz para salir.

Hoy regreso.

viernes, 14 de agosto de 2020

Consecuencias

 Quería hablar de ti, no de nosotros, de ti como siempre, y no supe como empezar.

Intenté por tus labios torcidos y siempre dispuestos a la palabra rápida, a tu lengua mordaz y afilada, a tus dientes disparejos y espesos (¿pueden los dientes ser espesos?).

Intenté de nuevo por tus ojos, por tu mirada traviesa, inquisidora, atrevida y un poco miope cuando de lejos intentabas descubrir mis intenciones.

Intenté por tu piel, ese órgano extraño que llevas expuesto al mundo, por ese tacto suave en unos sitios y áspero en otros, lampiño y con vellos inesperados.

Intenté por tu cuerpo entero, que no puedo hacer coincidir las partes cuando te reconstruyo en mi memoria, ¿o sí?

Intenté por tu recuerdo, de esos tengo muchos, de ese día en el parque tal vez, o de caminar bajo la lluvia, o ese día que ya no estabas, ese es un recuerdo ausente, ¿los que recuerdos de tu ausencia son recuerdos tuyos o míos?

Intenté… si que lo intenté… y agoté las palabras… agoté los recursos… entré en déficit de metáforas… esas son las consecuencias de mis actos… tal vez…

Intenté comenzar de nuevo… y las palabras sobran… pero no son sobre ti… ya nada es sobre ti… y las consecuencias son mínimas, inexistentes…

Intenté entonces, no asumir las consecuencias, ¿cómo asumir las consecuencias cuando no existen?

Intenté vivir sin ti, triste vida de un inconsecuente…

domingo, 7 de junio de 2020

Giros lingüísticos

Podría decir giros para decir desvío o encrucijada, o decir deseo por decir... nada.
Cuando digo silencio o ruido, o digo suspenso y enorme... cuando no digo nada.
Convierto giros en rutas sin dirección, quiero entonces decir "te extraño" y termino diciendo "hola".
Te digo "adiós" cuando quiero decir "no te vayas" y termino convirtiendo silencios en palabras no dichas que es distinto.
Entonces comienzo a girar sobre mi mismo, sobre un mismo tema, sobre vos... o algo así y te cambio el nombre, la cara, la ciudad... y termino perdiéndote entre la gente... y me parece verte en la sombra de los ojos de un niño que pasa, en la risa del adolescente loco que habla con su novia y termino por verte incluso en mi reflejo cuando me miro al espejo antes de perderme a buscarte en esta gran ciudad...

viernes, 31 de enero de 2020

Hoy es el día...

Hoy es el día... desperté mirando el techo de mi alcoba y sonreí, las pantuflas de conejos esperaban ansiosas mis pies y sin morder mis dedos se dejaron usar. Hoy es el día, abrí la ventana que da al jardín de eterno invierno y hoy, solo por hoy, la primavera se ha instalado y gira sus flores recién nacidas al verme. Hoy es el día, el desayuno somnoliento, con cucharas y tazas y platos, se han quedado quietos para mi sorpresa, y sin quemarme los labios me han brindado su compañía. Hoy es el día, mi patito de hule me acompaña en la bañera, y el delfín que se ocultaba en el fondo se asoma gracioso durante mi baño. Hoy es el día, la ropa gris de todos mis días, se ha escondido en el fondo del armario, y han liberado solo por hoy mis ropas de colores, que ya libres bailan sin música al posarse en mi cuerpo y me hacen bailarín improvisado en mi casa. Hoy es el día, salgo a la calle, las nubes corren su telón de boca y el sol como una farola aparece, y solo por hoy, me deja ver el cielo azul, y me caliento la piel con su calor. Hoy es el día, el camino a tu casa se encuentra despejado del trancon habitual de las calles hoy, solo por hoy, no existe, y los pasajeros de los buses, del metro, de los autos y bicicletas me sonríen al pasar, solo por hoy. Hoy es el día, pienso al llegar a tu casa y al tocar a tu puerta... no te encuentro, no estás, huiste, escapaste de esta realidad gris que te ofrecía tan buenas condiciones para la huida. "Hoy es el día", encontré escrito en los muros de tu casa, y me quedo allí mirando las letras que se escurren con la lluvia que comienza cuando el día termina y regreso a casa, y los pasajeros de los transportes me miran huraños, las congestiones, los trancones y las calles, las cucharas, los platos y las flores y los árboles y la puerta de mi casa y el patio y el delfín y las nubes y el sol y el cielo y las pantuflas me dan la espalda, hoy es el día, pienso mientras escribo esta carta que nadie leerá, con el triste asombro de tu huida de mi vida...

jueves, 28 de febrero de 2019

Y...



Y me veo transparente y lúcido, y a vos tan turbio, como el agua que empujo con mis pies descalzos cuando pasa la lluvia.
Y sin querer te desdibujo, como el lápiz cuando mis dedos sin querer trazan sombras en los dibujos que hago en mis ratos muertos.
Y freno el impulso de llamarte, mi superhumano vulnerable a la soledad.
Y empujo las puertas de mi memoria, yo que no puedo no amarte cuando veo mis manos solitarias enredando los cabellos imaginarios de tu frente.
Y no consigo sujetar tus dedos finos, como esos pececitos que te tocan los dedos y huyen.
Y te entrego mis suspiros sin aire como un hermoso ahogado sin nombre que llega a la playa de tus ojos, como un sentido unívoco del viento, como una ciudad abandonada por la lluvia.
Y te convertís en el cielo, en las nubes y en el polvo del camino.
Y no te reconozco en los ojos somnolientos de mi amante.
Y como no amarte cuando sos mi necesitado de afecto, como no amarte cuando sos mi sombra triste de las noches sin luna, como no amarte cuando sos lo único que cumple mis citas en las noches de insomnio.
Y te dibujo en las paredes de mi casa como unos minutos vagos de las tardes que no existen, en las fechas turbias de los paisajes innombrados de las montañas silenciosas que vigilan mis pasos.

miércoles, 12 de diciembre de 2018

Hoy he vuelto...






Hoy he vuelto...
para mirarte los ojos brillantes cuando hablás de tus días inmensos como montañas ...
para mirarte las manos que movés como manos de ilusionista en medio de la pista de un circo imaginario...
para escuchar los relatos de tus días furiosos de alegría, de sueños y esperanzas, como barquitos de papel enfrentados a las olas del mar...
para espantarte las dudas que te merodean como moscas de hilo que cuelgan de las ramas de los árboles de esta ciudad que tanto amás...
para escuchar también lo que no decís, como palabras mudas, como suspiros cuando mirás las nubes que te miran sin decirtelo, como yo que te observo sin decírtelo...
para esperar un mensaje que tal vez no llegue, o jugar contigo al gato y al ratón... o simplemente para sonreír cuando escucho tu voz, ahí al otro lado de este eter llamado días que nos rodean...
Hoy he vuelto, para nada... para todo...

miércoles, 5 de septiembre de 2018

Volver a casa

Como devolviendo los pasos, regreso a casa...
La puerta oxidada y los postigos echados me reciben silenciosos, como cadáveres abandonados al borde del camino...
El polvo, único habitante de mi refugio, se levanta silencioso cuando recorro de nuevo sus habitaciones: la sala con su biblioteca, en la cual los personajes de mis libros me miran sin reconocerme, el patio con mis cuatro plantas ya convertidas en árboles llenos de pájaros sin hogar, mi cocina con el agua del lavabo a rebosar ya convertido en piscina llena de delfines de espuma y tiburones de goma, y mi alcoba llena de sueños olvidados, de los míos por supuesto, y que curiosamente, aunque los veo, no los reconozco, ni tu sonrisa, ni tus ojos, ni tus dedos son los mismos, ni tus palabras, ni tus silencios, ni tus recuerdos, todo de una forma diferente a la real, y allí en medio del silencio de mi casa, tendido en la cama, estoy yo, como un bebé enorme abandonado en medio de la lluvia interminable que es mi memoria. Triste costumbre que tengo de irme y no llevarme conmigo...

miércoles, 28 de febrero de 2018

Apareces...

Apareces entre los nombres no dichos, como bordeando las comisuras de los labios, y entre las respiraciones apacibles de las tardes lluviosas (que insistencia de aparecer la lluvia cuando hablo de vos), y en ese vaho que aparece en los cristales escribo rápido tu nombre para verlo desaparecer con el dorso de mi mano.
Entonces pongo en movimiento mis animales de papel, únicas mascotas que habitan mi casa, e insisten en quedarse quietos cuando no los miro, y entre ellos la pequeña melliza que se quedó conmigo cuando nuestra separación ocurrió (¿puede separarse algo que nunca estuvo unido?) y triste mira por la ventana hacia la pared desnuda, blanca e inmóvil, que insiste en permanecer como una guardiana silenciosa para ocultar de mi vista los jardines del vecino.
Siempre ocurre que me invade la tarde, con sus visos pesados y somnolientos, único refugio del tedio de los días, ¿y si me escapara hacia tu mundo? ¿y si ocurriera la última mirada de los amaneceres? ¿y si la película no terminara con la palabra FIN? Ocurre entonces que los personajes de mis libros se hablan entre ellos, hablan de mi tristeza infinita y de esta necesidad de no verte, de no hablarte, de no saber de vos, necesidad que me llena cuando el insomnio se cruza en mis ojos, entonces inventan historias que me cuentan cuando los leo de nuevo, y no los reconozco cuando se detienen y me miran, y sólo leo una y otra vez la historia de tus ojos que miran siempre un paisaje que no habito, eterno dilema de no vivir ambos en el mismo mundo.

sábado, 30 de diciembre de 2017

Te imagino...

Te imagino solo, abandonado y triste, como un pecesito en una pecera frente al mar, alma solitaria en un mundo tan azul, pequeña metáfora de la ausencia, inútil esfuerzo por no desaparecer de un sórdido refugio hecho de papel, así como ramas astilladas de un árbol que nunca creció, ¡Oh, mi pequeño ángel! como una gárgola en una iglesia gótica, tan cerquita del cielo, casi estirando los dedos tocar las nubes, y empinarse corriendo el riesgo de caer y sin esperanza de volar, ángel de piedra con alas inútiles... Te imagino sombra, arena y viento, que estás en todas partes, ser ubicuo como mi pensamiento, ¿cómo puede mi pensamiento estar en todas partes que finalmente terminan siendo tú? Que sos mi universo, mi refugio, mi tristeza... Te imagino ciego y mudo, como esos muñecos en los aparadores de la ciudad, inútil metáfora de la infancia, así de ridícula e innecesaria, si la infancia es una metáfora en sí misma, como esas luces navideñas que pretenden ser alegres y sólo nos llenan de nostalgias... Te imagino ausencia, eso que está y no existe, como los cuerpos sin sombras, como una ventana hacia un muro, así de vano e innecesario, siendo sin ser, soy porque existís, porque sos mi pensamiento, mi aliento y mi luz, como la vida en la punta de los dedos, intentando escapar de mi realidad que no sos vos, que es esta realidad que se escribe en las líneas torcidas de la palma de mi mano izquierda, y que aún sigue siendo percibida por mis ojos cuando los cierro, por mis manos cuando te toco en las páginas de los libros que nunca leerás porque no existís más allá de esta cabeza que descansa sobre mis hombros... Te imagino imaginándome a mí, este solitario hombre que soy yo, mirando una pecera donde un pecesito triste mira a través de la ventana el mar que se extiende al otro lado de la carretera....

martes, 31 de octubre de 2017

Disfraces



Me visto de pájaro para verte desde ese cable de luz que atraviesa frente a tu ventana, viéndote despertar cada mañana para irte al trabajo… me visto de árbol, ese donde te tiras a descansar de la fatiga diaria, y te cubro con mi sombra, y te toco el rostro con mis ramas cuando estás distraído… me visto de nube y te veo caminar por los andenes, por los parques y las calles de esta ciudad enorme que es tu ciudad… me visto de lluvia para cubrirte de besos minúsculos de gotas transparentes, y te dejo llegar a casa corriendo, como si huyeras de mis labios fríos… me visto de atardecer para mirar tu rostro de nostalgia, de “saudade”, a través de las rendijas de las cortinas de tu cuarto… me visto de luna para señalarte los lugares por los que no caminas porque te da susto, aunque estando conmigo lo sientas igual… me visto de sueños, luminosos, algodonosos y sutiles, como esferas escapadas de un collar sin hilo, y me escurro entre tus dedos cuando me visto de arena que intentas meter en ese reloj roto y me visto de niño que te mira asombrado por tu belleza cuando vas en el transporte público y me visto de espejo cuando te miras ojeroso y cansado antes de dormir y me visto de nada… cuando sigues con tu vida sin saber que existo…

viernes, 21 de julio de 2017

Alas malas...

A las malas decidí no volver a verte, a no pensar en vos, ni a buscar tu mirada en las fotos de las selfies… a las malas, como sacando los recuerdos  de la memoria, vos sabes cuales, los de las tardes grises, esas que nos gustaban tanto, también los de las calles largas y sinuosas donde nos contábamos historias, reales o inventadas, y tumbados en la hierba buscábamos animales mitológicos en las nubes, yo siempre encontraba los pequeños, esos roedores que se ocultan tras la cola de los elefantes…  Y te llenaba de sucesos, los míos, los banales que me ocurren todos los días, en mi ciudad sin mar, en mi ciudad de largas tardes soleadas y montañas enormes por recorrer… Y te miraba los lunares, los dedos largos y delgados que me encantaba como enredaban el aire a tu alrededor… Y te oía respirar cuando subías las escaleras, los peldaños que llevaban hasta lo más alto del castillo de nubes que eran esos momentos… a las malas decidí borrarte de mis dedos, ya no recorrer jamás tu geografía, esa geografía tuya llena de abismos, de angulosas cúspides e insondeados océanos, mi tierrita, mi islote, mi continente inexplorado, mi satélite natural, mi selva virgen, mi universo pequeño… a las malas decidí no nombrarte, dejar de inventarte nombres y apellidos, y palabras, y diminutivos, y profesiones locas: relojero, soñador, trepaescaleras, encendedor, contador de historias, domador de elefantes, testigo mudo, silenciador, espanto… a las malas decidí dejar de decir adiós, y hola, y de nuevo adiós y hola y bienvenido y hasta pronto y hasta nunca… a las malas me llené de silencios para no decirte lo mucho que te extraño mi vidita, mi enano, mi árbol, mi sombra, mi espantapájaros, mi solecito, mi único… mi pequeño tesoro… mi ausencia… mi vos… 

domingo, 23 de abril de 2017

Y me encanta...

Y me encanta cuando me descubres mirándote, y me sonríes con todos los dientes, y te brillan los ojos enormes que tienes… y me encanta cuando me saludas con un abrazo, y te doy un beso en la mejilla, esa mejilla con barba que tienes… y me encanta saber que existes, que estás ocupando un lugar en el mundo, en mi mundo… y me encanta encontrarte de casualidad en las esquinas, en las calles y en mi vieja casa, recorriendo los cuartos dejando tu aroma… y me encanta que me hagas caras, esos gestos minúsculos que tienes, y que yo intento leer cuando te miro… y me encanta saber que amas a alguien, aunque ese alguien no sea yo… y me encanta, aunque no lo creas, saber que nunca, aunque yo lo quiera, seré ese alguien… triste destino de mi ser masoquista…

martes, 31 de enero de 2017

No te puedo ver

No te puedo ver, y aun cerrando los ojos te veo, luminoso y transparente como las medusas, tal vez eso eres, una enorme medusa que flota en el aire, y como las medusas tocarte es imposible, porque te escurres entre los dedos sin apenas rozarte… No te puedo ver, y aún entre las caras de desconocidos te veo, formándote con los fragmentos de esos seres anónimos, los ojos de uno, las cejas de otro, la nariz y los labios de caras que no son la tuya… No te puedo ver, y en mis sueños te confundes con las nubes, los campos y las montañas, como los paisajes que recorro para perderme sin perderme en mi ciudad, por caminos pedregosos que no me llevan a ninguna parte y sin embargo me llevan siempre de regreso… No te puedo ver, y en la oscuridad se forman sombras que me recuerdan la tuya, sombras salidas de películas expresionistas, de esas donde las sombras se alargan en perspectivas imposibles, como reflejos de realidades que no existen… No te puedo ver, porque cuando te veo revivo una y otra vez los adioses que nunca te digo, porque verte es comenzar de nuevo, como la serpiente que se muerde la cola… como los sueños donde abres una puerta que te lleva al mismo cuarto, para comenzar de nuevo, una y otra vez, como estas cartas que siempre son la misma carta… No te puedo ver, y sin embargo con mi imaginación te reconstruyo, y recorro con mis ojos tu geografía abrupta y seca, a veces acuosa y húmeda, como los paisajes de los reinos perdidos de los libros de aventuras, te recorro con mis ojos, como un niño en una pastelería, llena de dulces y golosinas, como una gran golosina te conviertes en un ser inabarcable con la mirada y recurro al recuerdo, donde te armo como un rompecabezas de mil piezas, y aunque lo intento no termino de armarte porque las piezas se confunden de nuevo… No te puedo ver y cuando por fin te veo, todo mi cuerpo se convierte en ojos que quieren apresar en sus retinas cada parte de ti, como un paisaje infinito de bosques, de mares de colores, como mi desierto privado de sueños rotos… No te puedo ver, y sin embargo te veo...

lunes, 31 de octubre de 2016

Puntos suspensivos

Palabras al aire de nuevo, llenando vacíos que llena el aire, aire que nos llena como inmateriales y poderosas medusas, esos seres transparentes que nadan impulsando sus tentáculos casi invisibles, como yo cuando te veo, casi invisible y etéreo, como las finas alas de las mariposas, que se tocan y se deshacen en tus dedos, dedos largos y sinuosos, longevos e infantiles, casi mecánicos, como torpes extensiones de metal, de esos robots que sólo existen en las películas que no vemos, en esas que pasan en los cinemas en los que no entramos, por perder el tiempo, por recuperarlo, tardes eternas paseando bajo las nubes plomizas, ¿cómo algo tan liviano puede parecer tan pesado? Como el plomo, lleno de metáforas ¿te lo dije alguna vez, verdad? Me lleno de vos de nuevo, ¿de voz?, cuando aspiro, inspiro, me inspiro, respiro, como la primera vez que siempre vivo como si fuera la última, y cada vez es la primera vez y la última ¿Por qué soy tan cobarde? Y me repito, como las canciones que nunca canto, y los libros que nunca leo, y las películas que nunca veo, y me invento para vos, como el actor que soy, me convierto en gigante, y vaquero, y payaso, y fantasma, y mago, de esos que desaparecen lluvias y hacen aparecer días soleados (aunque el mago sos vos que iluminás las tardes lluviosas con tu sonrisa), y me convierto en aire… de nuevo… como una nube… que te mira desde lo alto, en silencio, y de personaje en personaje me convierto en ese que más te gusta, en ese que no está en ningún cuento, ese que no es como yo, y ese personaje es el que te deja este rastro de puntos suspensivos para que lo encuentres  a veces muchas veces, a veces casi siempre… un rastro de puntos suspensivos en una historia que parece ser otra historia y siempre termina siendo la misma historia… 

domingo, 31 de julio de 2016

Otra vez...

Y me quedé sin motivos para escribirte, ni siquiera para decirte adiós, como tantas veces lo hice, y sin embargo me quedó mordiendo los labios para no hacerlo… otra vez.
Sin motivos para escribirte te imagino en tu ciudad fría y altiplana, sin mí cerca para seguirte con la mirada, para seguir tus silencios y tus palabras… otra vez.
Sin motivos para escribirte me quedo en mi esquina, frente a espacio vacío que dejaste en mi vida, eso de espiar la vida de los otros, lo que pasa por mi ventana cuando el día está fresco… otra vez.
Sin motivo para escribirte invento palabras para describirte, palofante, estrebico, impausible, estrancho, desiosque, soleñia, palabras que no dicen nada… otra vez.
Sin motivo para escribirte te escribo, sin intención de que estas líneas te lleguen, sin llegarte, y sean leídas como sin querer, palabras lanzadas al aire… otra vez.
Sin motivos para escribirte termino esculcando en mi memoria las cartas imposibles, esas que terminaron sin ser leídas, para que creyeras que no te escribo… otra vez.

Sin motivos para escribirte te escribo hoy… otra vez. 

lunes, 27 de junio de 2016

Hoy...



Enterraré las cenizas de mis sueños pasados, esos sueños que se consumieron lentamente bajo el sol de mi ciudad de las montañas…
Escribiré cuentos sin sentido, sólo por escribirlos, que comiencen como comenzaban antes “Había una vez…”, y que sin quererlo no terminen “y vivieron felices por siempre”…
Caminaré con los pasos sin rumbo, ya sin una meta, sólo caminar para no llegar, tal vez…
Cantaré con mi voz desafinada, una canción a la vez, podrían ser canciones tristes, de esas que suelen ponerse en los funerales…
Comeré un helado tras otro, tal vez una torta de chocolate y una zanahoria, sólo porque puedo hacerlo…
Bailaré bajo la lluvia, sin seguir el ritmo de las gotas, sólo por el placer de bailar, y saltando los charcos hasta cansarme…
Dormiré en mi cama de algodón, atravesado en todo lo ancho, dejando que las horas pasen perdido entre las cobijas…
Y ya sin nada más que hacer, volveré a tu recuerdo, ese donde estás dormido, despeinado y sonriente… y sin que te des cuenta, te daré el abrazo que no te di en ese momento y no te dejaré ir esta vez…

sábado, 30 de abril de 2016

Te digo adiós otra vez...

Y te digo adiós una y mil veces, incluso cuando no te lo digo, incluso cuando te ignoro y te persigo en sueños, te digo adiós cuando no estás, cuando te vas, te digo adiós todos los días, atravesados en nuevamente saludos sin escuchar respuestas, te digo adiós hoy y siempre, sobre todo hoy cuando no tenía una razón para escribir, sólo decirte adiós, te digo adiós cuando el sol sale y me toca abandonar mis sueños donde siempre te encuentro, y te digo adiós cuando la noche llega y con ella la inconsciencia que me atrapa al dormir, te digo adiós como una palabra sin sentido, que de tanto repetirla no significa nada, te digo adiós, como siempre y como nunca, te digo adiós sólo para darme la vuelta y encontrarte de nuevo y saber que aunque diga adiós nunca me he ido, te digo adiós esperando que el mundo se parase y no tuviera que despedirme de nuevo, nunca más… te digo adiós, adiós… 

sábado, 30 de enero de 2016

El día más difícil...


El día más difícil 

Un día más, la última mirada 
Antes de que deje todo atrás 
Y desempeñar el rol que significaba para nosotros 
Decir adiós 

Una noche más (una noche más), 
a tu lado (A tu lado) 
Donde nuestros sueños chocan 
Y somos todo 
Y no hay dolor 
Todo está bien 

Si prometo creer, tú creerás 
No hay ninguna parte donde seamos algo 
Ni una parte describe donde estamos 
No tengo opción, te amo 
Vete 
Te amo 
Di adiós 

Y todo lo que quería era quedarme 
Nada en este mundo va a cambiar, cambiar 

Nunca quiero despertar de esta noche 
Nunca (nunca) quiero dejar este momento 
Esperándote a ti, sólo a ti 
Nunca olvidaré todo lo que hacías 
Cuando te amo es cuando mejor estoy 
Dejándote, el día más difícil de mi vida 
El día más difícil de mi vida 

Sigo respirando (sigo respirando), sigo comiendo 
Y el sol brilla igual que ayer 
Pero no hay calidez, no hay luz 
Me siento vacío por dentro 

No me voy a lamentar ni un solo día 
Sé que no diré 
Lo que siento (lo que siento) por ti 
Siempre te amaré 
Vete 
Te amo 
Di adiós 

Todo, todo lo que quería era quedarme 
Nada en este mundo va a cambiar… 

Nunca quiero despertar de esta noche 
Nunca (nunca) quiero dejar este momento 
Esperándote a ti, sólo a ti 
Nunca olvidaré todo lo que hacías 
Cuando te amo es cuando mejor estoy 
Nunca supe que me sentiría así 
Como me siento por ti…

Pd: Sólo por que yo digo adió todas las noches y hola todas las mañanas...