lunes, 20 de abril de 2015

Hoy ya no es igual



Hoy ya no es igual, o si pero no como antes, cuando sentía tu aliento en mi cuello en las noches calurosas del verano de mi valle, o la mirada de tus ojos somnolientos cuando despertabas y me sonreías, y los días lánguidos en los pueblos perdidos entre montañas, bajo la mirada silenciosa de los ángeles, todas las miradas son silenciosas cuando no te das cuenta que te están mirando, y los abrazos sin fin, una y otra vez, a lo largo de los días, desde el primero al último, sin querer separarnos ni un segundo, y por fin el contacto de los labios, dulce néctar de tu alma, y sonreír y pensar que nada seguirá igual, pero todo seguirá igual, sobre todo porque la distancia y el tiempo y la gravedad, ¿la gravedad?, son la medida de las cosas en este extraño mundo que nos rodea, con horizontes diferentes, y climas diferentes, y gentes diferentes alrededor pero siempre con la seguridad de que al sentirnos solos podemos levantar la mirada y ver las estrellas.

domingo, 29 de marzo de 2015

¿Si no te hubiera encontrado en este mundo?

Si no te hubiera encontrado, es más, haber ignorado tu existencia, no haber sabido nunca de que alguien con tus ojos, tus manos y tu alma estaba solo perdido en el mundo…
Si no te hubiera encontrado, es más, si hubiese tenido ya a alguien en mi vida, y no hubiese tenido ojos para nadie más que esa persona, solamente respirar su aire y ver por sus ojos…
Si no te hubiera encontrado, es más, si por esa extensa cadena de casualidades que me llevó a conocerte, una sola no hubiera ocurrido, mi vida habría sido otra…
Si no te hubiera encontrado, es más, si no fuera yo esta persona que soy, la que suspira cuando te veo y piensa permanente en ti, si fuera otro, un médico, un futbolista frustrado, un maestro de obras o un vendedor ambulante…
Si no te hubiera encontrado, es más, si por alguna conjunción cósmica sospechara tu existencia, no haría nada para encontrarte, es decir, me quedaría sentado mirando las palomas y esperando que fueras tú el que me encontrara a mí…

Si no te hubiera encontrado, es más, si esto que siento sólo fuera un espejismo, un sueño o una quimera… si no te hubiera encontrado, pequeño diablo travieso, no tendría sentido escribir estas tontas líneas y aún menos persistir en la idea de seguirte buscando…

sábado, 28 de febrero de 2015

Con solo verte...

A la espera de encontrarte he corrido a tu esquina,
la esquina en que suelo encontrar tus ojos tristes
cuando llego volando hasta tu mundo.
Y en el camino pienso las palabras que voy a decirte
contarte mis aventuras secretas.
mis deseos ocultos y mis perversiones nocturnas.
Contarte los tristes días en mi soleado mundo,
ese que queda de la estrella más alta a la derecha,
ese mundo que no oculta nada de tu mirada silenciosa.
Y calculo las palabras, los silencios y las pausas,
calculo las sílabas, las frases y las rimas,
calculo los acentos, las preguntas y las respuestas.
Y al fin llego y con sólo verte allí,
lánguido y triste, taciturno como los ángeles,
olvido lo que iba a decirte y sólo me quedo callado a tu lado.

viernes, 30 de enero de 2015

Niño lobo

Con la suave brisa de las noches llegaré a tus puertas, como el niño lobo que soy. Siguiendo el suave rastro de tu sudor en el aire, con mi fina nariz de niño lobo. Después de buscarte por los bosques y ciudades he encontrado tus pistas, ocultas en las nubes y en las fases de la luna, como frágiles huellas de tu risa, escuchando tu voz con mis finas orejas de niño lobo. Entraré a tu cuarto silenciosamente y me acercaré a tu cama sigilosamente, con mis fuertes patas de niño lobo. Y a través de las cortinas de tu cama, finas gasas que te protegen del mundo, te veré dormido, con mis penetrantes ojos de niño lobo. Sin que despiertes, lameré tus heridas de cada de día, heridas de las batallas cotidianas, te lameré completo con mi larga lengua de niño lobo. Calmare tus malos sueños, tus pesadillas y desvarios, con mis suaves gruñidos de niño lobo. Y esperaré la madrugada, cuidando tu sueño, contemplando tus gestos graciosos, tu sopor nocturno, tus pesadillas, y al despuntar el alba, me quedaré dormido, como siempre, como el personaje de los libros que siempre lees, como el niño lobo que soy.

martes, 30 de diciembre de 2014

Cuando muera...

Cuando muera, y ruego esté lejano ese día, extrañaré estar vivo como siempre…
Cuando muera extrañaré tantas cosas…
La maravilla de estos pies que me llevaban por las calles largas de las ciudades, de los campos y los caminos…
El sonido del viento en mi ventana, aullante lobo que cuidaba mis días…
El tacto de las paredes cuando mis dedos las rozaban…
Extrañaré olvidar recuerdos, inventar historias y contar sueños...
Extrañaré espiar el interior de las casas cuando pasaba por las calles, y los tristes que son las casas vacías...
Extrañaré los pequeños ruidos cotidianos, el correr del agua, el sonido de la lluvia en los tejados, los pasos sobre las hojas secas…
La sensación del agua en mi cuerpo...
Extrañaré llorar, y reír, y suspirar…
Extrañaré los ladridos de los perros, la risa de los niños, y la música, o sí que extrañaré la música, esa casualidad misteriosa del ritmo en el aire…
Extrañaré la redondez imposible de la luna…
Extrañaré los atardeceres, y lo triste que son cuando no tienes ningún lugar a donde ir…
Extrañaré pronunciar palabras, no las rimbombantes y rebuscadas, sino las otras las sencillas, las que no significan nada…
Extrañaré el olor del café, del polvo, de la hierba, del sudor, de la tierra cuando llueve, y del campo…
Extrañaré mirar, ver y parpadear, observar sin enfocar, simplemente cerrar los ojos y saber que la realidad está al otro lado…
Extrañaré sentarme en mi cama al despertar y saber que todo está bien, sentir que todo siempre estará bien…
Extrañaré conjugar verbos, en mi persona favorita: nosotros…
Extrañaré la mirada inocente de los niños, y la mirada complaciente de los ancianos…
Extrañare respirar, escuchar los sonidos de mi corazón, y como se siente este cuerpo mío…
Extrañare el bullicio, el silencio y la calma…
Extrañaré extrañar, sentir, pensar...
Extrañaré no estar, o estar, o esta eterna indecisión que siempre me acompaña…
Extrañare los abrazos, las miradas y los guiños y los besos...
Extrañaré mi lugar, mi refugio y mi escondrijo…
Extrañaré tantas cosas…
La tristeza…
La melancolía…
La nostalgia…
La saudade…
Las lágrimas…
Mis cicatrices…
Mis miedos…
Mis esperanzas
Mis olvidos…
Y mis sueños…

Y dejaré de extrañar las cosas en algún momento, tal vez, y al fin sabré que estoy en casa…