Conté los pasos hasta llegar a la puerta, y mire nervioso a
través de la ventana, respiré profundo antes de oprimir el timbre (pobre timbre
que vive oprimido), y a un milimetro de presionarlo me detuve, triste timbre
que ha sentido tanto sentimientos al llegar alguien hasta esta casa... Así que acerqué
mi boca lentamente hasta este pequeño timbre y le dije: “Sólo vine a decir
adiós”… No se si lo escuchó, o se hizo el sordo (sordo timbre que no escucha su
propio ruido), o tradujo en su sonido rudo, cuando lo presioné finalmente, lo
que vine a decirte hoy… porque la puerta nunca se abrió… y no te lo dije: Vine
a decirte adiós y no estabas ahí para escucharlo…
Carta para Juan #1. Chuchú.
Hace 10 años
No hay comentarios:
Publicar un comentario