sábado, 31 de octubre de 2015

Para decir adiós...

Para decir adiós
Sobran las palabras
Tal vez un hasta luego
O un simple hasta la vista…
Para decir adiós
Corresponde hacer un alto en el camino
Y mirar hacia atrás
Con un poco de nostalgia
 O simplemente sin tristeza en la mirada…
Para decir adiós
Se dice sin palabras a veces
O con una sola mirada
O un movimiento de la mano…
Para decir adiós
Toca a veces apretar los labios y comenzar a caminar
Sin detenerse
Hasta encontrar otro corazón
Del que después

No quieras despedirte…

domingo, 30 de agosto de 2015

Y vos...

Y vos que te me convertís en faro, en nube de amanecer, en gotas de rocío…
Y vos que trasmutas mis palabras en objetos, en símbolos y restos de cenizas…
Y vos que convertís mi tiempo en lejanías, en paisajes e inquietudes…
Y vos que escondés mis suspiros en pequeños guijarros, en caracoles y erizos de mar…
Y vos que disfrazás mis miedos en seres complejos y profundos, títeres de un mago silencioso…
Y vos que me hacés buscar palabras no dichas, inventadas y novedosas…
Y vos que enfrentás mis dudas, con una espada fulgurante, cual héroe medieval no escrito en ninguna novela…
Y vos que no estás a mi lado y sin embargo me acompañas, como un fantasma, hado, espíritu…
Y yo… que rebusco siempre un motivo diferente para escribirte, para intentar zanjar mis silencios, mis olvidos y mis dudas…

Y yo… que siempre te invento, mi pequeño, a través de estas letras, que nadie lee…

martes, 30 de junio de 2015

Entre líneas...

Y cuando no creía poderte decir ni una palabra más… me sorprendí escribiéndote de nuevo estas líneas invisibles…
Líneas escritas con nubes, que cuando el viento pasa veloz las borra, de esas en que los pájaros traviesos juguetean inquietos…
Líneas escritas con hilos de araña, que los insectos no saben que están allí y enredados en su trama transforman lo escrito en palabras inteligibles y desordenadas…
Líneas escritas en la arena, que los amantes solitarios, los taciturnos y las olas borran con sus pasos, y que dejan marcas muy leves y casi sospechosas…
Y que hoy cuando las repaso ni yo mismo sé que había escrito…
Supongo que declaraciones siderales…
O epístolas largas y tediosas…
O delirios de poeta frustrado…
O un saludo perdido en el ciberespacio: “Hola bonito”…

Y un “te extraño tanto” perdido entre líneas…

domingo, 31 de mayo de 2015

Una caja azul celeste...

Un hermoso regalo azul celeste, azul como el cielo diría mi vecina, la pequeña la de crespitos que me saluda cuando pasó por la acera, sin remitente y enorme, casi cubriendo la cara del mensajero, ese que no me saluda cuando llega a entregar factura, y que este día tras el paquete tampoco me saludó. yo recibí el paquete, más bien le dije: "déjelo ahí, por favor", y sin mirarme lo dejó en mitad de mi sala, firme rápido y cerré la puerta.
Y allí estaba yo como un niño pequeño en mañana de navidad, con el as grande, extraño e inesperado y azul de los regalos.
Y aún más sin saber que remitente, quien misterioso sujeto, lo enviaba a mi casa, dando vueltas a su alrededor yo como la abeja a la miel, yo pequeño abejorro panzón y a rayas, como un prisionera de la curiosidad.
Y sin pensarlo más... mas bien pensándolo menos busqué por donde abrirlo, destaparlo, destrozar la cubierta celeste que lo rodeaba para ver su interior, y sin embargo cuando hallé la juntura del papel regalo azul celecte, era de esos papeles que las mamás guardan esperando que sirvan después para envolver otro regalo o para forrar libros de escuela, suavemente tomé la juntura y lentamente despegué el papel de la caja.
Y aún mas tarde cuando la caja completa estaba desnuda ante mis ojos, no vislumbrara ni el menor indicio de que podría ser, caja enorme y cuadrada, mejor dicho cúbica, llena de misterios, y acercando mi oído intentando escuchar el interior, como si una bomba de relojería pudiese estar oculta en tan enorme caja.
Y sin pensarlo intenté abrirla, sin lograrlo...
Y de repente se abrió...
Y su contenido cayó en mis brazos...
Todos mis sueños redondos, plumaceos, plumiferos y volatiles, mis ilusiones cortas, efimeras y lentas, mis esperanzas sonrosadas, esquivas y luminosas... todo allí juntos para darme una sorpresa, para recordarme que aún estaban allí, listas para saltarme a la cara en los momentos mas inesperados...
Gracias lindas hadas que no permiten que dejé de caminar...

lunes, 20 de abril de 2015

Hoy ya no es igual



Hoy ya no es igual, o si pero no como antes, cuando sentía tu aliento en mi cuello en las noches calurosas del verano de mi valle, o la mirada de tus ojos somnolientos cuando despertabas y me sonreías, y los días lánguidos en los pueblos perdidos entre montañas, bajo la mirada silenciosa de los ángeles, todas las miradas son silenciosas cuando no te das cuenta que te están mirando, y los abrazos sin fin, una y otra vez, a lo largo de los días, desde el primero al último, sin querer separarnos ni un segundo, y por fin el contacto de los labios, dulce néctar de tu alma, y sonreír y pensar que nada seguirá igual, pero todo seguirá igual, sobre todo porque la distancia y el tiempo y la gravedad, ¿la gravedad?, son la medida de las cosas en este extraño mundo que nos rodea, con horizontes diferentes, y climas diferentes, y gentes diferentes alrededor pero siempre con la seguridad de que al sentirnos solos podemos levantar la mirada y ver las estrellas.

domingo, 29 de marzo de 2015

¿Si no te hubiera encontrado en este mundo?

Si no te hubiera encontrado, es más, haber ignorado tu existencia, no haber sabido nunca de que alguien con tus ojos, tus manos y tu alma estaba solo perdido en el mundo…
Si no te hubiera encontrado, es más, si hubiese tenido ya a alguien en mi vida, y no hubiese tenido ojos para nadie más que esa persona, solamente respirar su aire y ver por sus ojos…
Si no te hubiera encontrado, es más, si por esa extensa cadena de casualidades que me llevó a conocerte, una sola no hubiera ocurrido, mi vida habría sido otra…
Si no te hubiera encontrado, es más, si no fuera yo esta persona que soy, la que suspira cuando te veo y piensa permanente en ti, si fuera otro, un médico, un futbolista frustrado, un maestro de obras o un vendedor ambulante…
Si no te hubiera encontrado, es más, si por alguna conjunción cósmica sospechara tu existencia, no haría nada para encontrarte, es decir, me quedaría sentado mirando las palomas y esperando que fueras tú el que me encontrara a mí…

Si no te hubiera encontrado, es más, si esto que siento sólo fuera un espejismo, un sueño o una quimera… si no te hubiera encontrado, pequeño diablo travieso, no tendría sentido escribir estas tontas líneas y aún menos persistir en la idea de seguirte buscando…

sábado, 28 de febrero de 2015

Con solo verte...

A la espera de encontrarte he corrido a tu esquina,
la esquina en que suelo encontrar tus ojos tristes
cuando llego volando hasta tu mundo.
Y en el camino pienso las palabras que voy a decirte
contarte mis aventuras secretas.
mis deseos ocultos y mis perversiones nocturnas.
Contarte los tristes días en mi soleado mundo,
ese que queda de la estrella más alta a la derecha,
ese mundo que no oculta nada de tu mirada silenciosa.
Y calculo las palabras, los silencios y las pausas,
calculo las sílabas, las frases y las rimas,
calculo los acentos, las preguntas y las respuestas.
Y al fin llego y con sólo verte allí,
lánguido y triste, taciturno como los ángeles,
olvido lo que iba a decirte y sólo me quedo callado a tu lado.

viernes, 30 de enero de 2015

Niño lobo

Con la suave brisa de las noches llegaré a tus puertas, como el niño lobo que soy. Siguiendo el suave rastro de tu sudor en el aire, con mi fina nariz de niño lobo. Después de buscarte por los bosques y ciudades he encontrado tus pistas, ocultas en las nubes y en las fases de la luna, como frágiles huellas de tu risa, escuchando tu voz con mis finas orejas de niño lobo. Entraré a tu cuarto silenciosamente y me acercaré a tu cama sigilosamente, con mis fuertes patas de niño lobo. Y a través de las cortinas de tu cama, finas gasas que te protegen del mundo, te veré dormido, con mis penetrantes ojos de niño lobo. Sin que despiertes, lameré tus heridas de cada de día, heridas de las batallas cotidianas, te lameré completo con mi larga lengua de niño lobo. Calmare tus malos sueños, tus pesadillas y desvarios, con mis suaves gruñidos de niño lobo. Y esperaré la madrugada, cuidando tu sueño, contemplando tus gestos graciosos, tu sopor nocturno, tus pesadillas, y al despuntar el alba, me quedaré dormido, como siempre, como el personaje de los libros que siempre lees, como el niño lobo que soy.

martes, 30 de diciembre de 2014

Cuando muera...

Cuando muera, y ruego esté lejano ese día, extrañaré estar vivo como siempre…
Cuando muera extrañaré tantas cosas…
La maravilla de estos pies que me llevaban por las calles largas de las ciudades, de los campos y los caminos…
El sonido del viento en mi ventana, aullante lobo que cuidaba mis días…
El tacto de las paredes cuando mis dedos las rozaban…
Extrañaré olvidar recuerdos, inventar historias y contar sueños...
Extrañaré espiar el interior de las casas cuando pasaba por las calles, y los tristes que son las casas vacías...
Extrañaré los pequeños ruidos cotidianos, el correr del agua, el sonido de la lluvia en los tejados, los pasos sobre las hojas secas…
La sensación del agua en mi cuerpo...
Extrañaré llorar, y reír, y suspirar…
Extrañaré los ladridos de los perros, la risa de los niños, y la música, o sí que extrañaré la música, esa casualidad misteriosa del ritmo en el aire…
Extrañaré la redondez imposible de la luna…
Extrañaré los atardeceres, y lo triste que son cuando no tienes ningún lugar a donde ir…
Extrañaré pronunciar palabras, no las rimbombantes y rebuscadas, sino las otras las sencillas, las que no significan nada…
Extrañaré el olor del café, del polvo, de la hierba, del sudor, de la tierra cuando llueve, y del campo…
Extrañaré mirar, ver y parpadear, observar sin enfocar, simplemente cerrar los ojos y saber que la realidad está al otro lado…
Extrañaré sentarme en mi cama al despertar y saber que todo está bien, sentir que todo siempre estará bien…
Extrañaré conjugar verbos, en mi persona favorita: nosotros…
Extrañaré la mirada inocente de los niños, y la mirada complaciente de los ancianos…
Extrañare respirar, escuchar los sonidos de mi corazón, y como se siente este cuerpo mío…
Extrañare el bullicio, el silencio y la calma…
Extrañaré extrañar, sentir, pensar...
Extrañaré no estar, o estar, o esta eterna indecisión que siempre me acompaña…
Extrañare los abrazos, las miradas y los guiños y los besos...
Extrañaré mi lugar, mi refugio y mi escondrijo…
Extrañaré tantas cosas…
La tristeza…
La melancolía…
La nostalgia…
La saudade…
Las lágrimas…
Mis cicatrices…
Mis miedos…
Mis esperanzas
Mis olvidos…
Y mis sueños…

Y dejaré de extrañar las cosas en algún momento, tal vez, y al fin sabré que estoy en casa…

lunes, 17 de noviembre de 2014

Metáforas

Hoy me llené de metáforas para describirte. Por ejemplo tus cabellos como hilos de araña que se enredan en mis dedos. Tus brazos largos y huesudos como largos ramas de árboles secos. Tus ojos como pequeños luceros brillando en los hondos agujeros negros de tu cara. Tu nariz extensión infinita del aire que huye insensible de tu cuerpo. Ese cuerpo, carcasa que lleva tu alma por el mundo. Y tu boca, caverna silenciosa, refugio de besos, sonrisas y palabras. Y tu cuello, dulce tentación de vampiros manieristas. De esos que se relamen de gusto cuando te ven pasar silencioso y triste como ellos mismos. Y tu pecho, mi rincón favorito de tu geografía, como el interior de la ballena del noble Gepeto o del santo Jonás que me sirve de refugio en las tardes frías, y ese sitio más abajo entre tus piernas, inexplorado y desconocido para mí, no sé si selva o desierto, explotado o virgen, lleno de misterio, jardín de las delicias o país de las maravillas. Y tus piernas infinitas que terminan en dos barcas inmensas para recorrer mi casa, este mundo lleno de vos, mi conde sangriento, mi impronunciable, mi nunca jamás, mi caballero de la triste figura, mi no-se-cuánto y no-sé-como, mi último de la fila, mi madame Bovari, mi fotógrafo privado, mi pequeño secreto y mi tesoro... Mi alegría infinita que me haces llenarme de metáforas para hablar de vos, mi canica, mi constelación, mi orbe, mi escoba y mi cama, mi sujeto y predicado, mi último... Vos... Mi único.